¿Qué necesitamos?
- 2 ollas grandes de
fondo grueso (en nuestro caso dos ollas express)
- Un chino o un
colador de malla fina
- Una sartén
- Un mortero de
cerámica
- Tabla, cuchillos,
cucharas de palo, etc.
Ingredientes para un
caldero suficiente para 5 o 6 personas
- Para el caldero:
- 1 kg de morralla
(pescado de roquero)
- 2 doradas o un mújol
y una dorada o 2 mújoles, lo que encuentres (a ser posible de la
encañizada, pero ya apenas quedan porque el mar menor se muere por el urbanismo
salvaje y los vertidos). Le tenemos que pedir al pescadero que nos lo
limpie bien, le quite las escamas y nos lo corte para caldero (rodajas de
unos 3 centímetros de ancho.
- 10 ñoras (2 por
cabeza)
- 10 dientes de ajo (2
por cabeza)
- 5 tomates maduros (1
por cabeza)
- 1/2 kilo de arroz
Para el alioli
- 3 dientes de ajo
hermosos
- 1 pizca de sal
gruesa (1/2 cucharadita generosa)
- Aceite de Oliva
Virgen Extra (cuando más espeso y de campo mejor)
- Unas gotas de limón.
Preparación:
- Meter la morralla y
las cabezas del pescado en unos 4 litros de agua mineral (importante si el
agua de tu zona no es buena) a fuego vivo.
- Limpiar bien las
ñoras, quitando todas las pepitas y dejarlas en trozos de unos 2
centímetros.
- Pelar bien 10 ajos
- Freír a fuego muy
suave los ajos (curan la sartén y el aceite) hasta que estén doraditos.
- Freír las ñoras en
la misma sartén a fuego también muy suave moviéndolas muy delicadamente
para que no se quemen. Si se queman las ñoras, adiós caldero.
- Echar en el vaso de
la túrmix los ajos doraditos, la ñora rehidratada en el aceite y un par de
cucharones del fumet que estamos haciendo con el pescado. Triturar muy muy
bien y añadírselo al caldo de pescado. Tradicionalmente esto se hace en el
mortero pero con la túrmix te ahorras media hora de trabajo y queda igual.
- Rallar el tomate y
en la misma sartén que vamos utilizando, añadir el tomate y freírlo muy
bien hasta que esté muy bien pochado. Añadírselo a la olla.
Ahora tenemos que dejar cociendo el fumet de pescado,
sacándole el jugo a todos los ingredientes que hemos echado durante 1 hora u
hora media, hasta que lo veas consistente.
Cómo tenemos ahora un rato ocioso, es el momento de
hacer el alioli que se toma su tiempo y su mimo, pero que no tiene
absolutamente nada que ver con esa mayonesa con huevo que te ponen ahora en
todas partes.
En un mortero de cerámica pon en el fondo la sal. Pela
los ajos machacándolos con la hoja plana de un cuchillo y échalos al mortero.
Ten a mano 1/2 litro largo de aceite de oliva, mejor en un porrón porque hay
que echarlo gotita a gotita. Tampoco está de más tener a mano una cervecita
bien fría 
Una vez que tienes tus ajos y tu sal, te pones el
mortero en el regazo y empiezas a majar (machacar lo que hay en el mortero) a
buen ritmo, hasta que se haga una pasta espesa, sin fibras ni restos de ajo (la
sal gruesa ayuda a machacar el ajo porque son como piedrecitas). Cuando ya lo
tienes como una pasta, echas una gota de aceite y sigues majando, cuando esté
unido, otra gota de aceite y vuelves a majar muy bien y así sucesivamente hasta
que eso te empiece a tomar una consistencia de mayonesa (aunque translucida y
verdosa por el aceite). En ese momento le echas unas 5 ó 6 gotas de zumo de
limón y vuelves a majar con cuidado. Cuando ya lo tienes bien amalgamado ya no
hace falta que majes a cada gota de aceite basta con dar vueltas a la mano del
mortero, siempre en la misma dirección y amalgamar bien entre gota y gota de
aceite. Puedes probarlo y rectificar de sal o de limón.
Este ajoaceite no guarda ningún parecido con lo que
hoy por hoy te ponen en la mayoría de los restaurantes. Tiene un sabor muy
fuerte, con lo que una pequeña cantidad será suficiente para cada comensal
(luego te aficionas y te acabas echando medio mortero y rebañándolo con pan,
que ya nos conocemos). Cuando puedes poner la mano de mortero de pie en el
alioli y no se mueve ya tienes el alioli. Hoy con mi medida de 3 ajos, nos
hemos quedado un poco cortos, la próxima vez lo haré con 5 para que salga más
cantidad.
Terminado el alioli, lo metes en la nevera par que se
refresque y cómo todavía te queda un buen rato para que esté el fumet,
aprovechas para poner la mesa, tomarte un aperitivo (suave que el plato es muy
contundente) y tomarte una cervecita.
- Una vez que esté el
caldo, lo cuelas bien con el chino o el colador de malla fina, estrujando
un poco el pescado para que suelte toda su sustancia. Te aseguras de que
en la olla no queda resto alguno de espinas o de miguitas de ñoras y pones
el fumet de nuevo a hervir.
- Cuando rompa la
ebullición echas el pescado en rodajas que teníamos reservado, lo dejas
hervir exactamente 4 minutos y lo sacas del caldo a una fuente.
- Vuelves a colar el
caldo bien colado y para medio arroz, pones litro y medio de caldo en una
olla a hervir (el resto del caldo lo reservamos por si necesitamos más
líquido y para hacernos otro caldero más adelante).
- Una vez que el caldo
esté de nuevo hirviendo al chup chup (aclara el cocinero que eso quiere
decir que no pare de hacer chup chup), vamos que esté burbujeante sin
llegar a hervir a borbotones.
- Echas el arroz en el
caldo para que se cocine aproximadamente durante 20 minutos, removiéndolo
de vez en cuando y añadiendo más caldo si hace falta (poco a poco por el
borde sin que deje de hervir).
Es importante aclarar que el caldero del mar menor es
como un risoto, hay que mover el arroz para que suelte su almidón, un poco como
en el arroz con leche. Así que cada poquito hay que remover pasando el cucharón
por el fondo de la olla, evitando así además que se peque el arroz.
- Al cabo de 15 o 20
minutos, el arroz habrá soltado su almidón y el caldo habrá tomado una
consistencia más opaca y espesa, ese es el momento de sacar el caldero del
fuego y dejarlo reposar destapado. En el momento de sacarlo a reposar, el
arroz debe estar muy caldoso todavía con el caldo casi medio centímetro
por encima del arroz.
- Hay que dejarlo
reposar 5 o 10 minutos hasta que el arroz absorba bien el caldo y la
consistencia se “gelatinice”. Puedes aprovechar para abrir el vino, sacar
el ajoaceite a la mesa y limpiar las mollas del pescado que tenemos
reservado.
Tradicionalmente en el caldero, se sirve primero el
arroz con el ajoaceite y después el pescado regado con un poquito de lo que
queda del caldo. Pero, en mi experiencia, cuando sirves así el caldero, la
gente se pone morada de arroz y luego el pescado con ese aspecto tan feo, con
la piel y las espinas y esa salsa poco consistente no resulta apetecible y
nadie se come el pescado. Y es una pena porque la dorada y el mújol de la
encañizada son un manjar exquisito y carísimo y es una pena que acabe en la
basura.
Por eso yo me tomo la molestia de limpiar el pescado,
quitándole la piel y las espinas (salen prácticamente solos) y servir todo a la
vez en dos fuentes: en una el arroz y en otra las mollitas del pescado. En
medio pones un buen mortero de ajoaceite y a comer.
Si lo sirves de esta manera, verás que ya no se te
volverá a quedar el pescado del caldero en la mesa. Este pescadito limpito, justo
en su punto con el ajoaceite, está de órdago y la gente se lanza a por él.

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